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Capítulo 2

Cuánta autonomía dar a la máquina

La autonomía debe concederse por grados. Cada grado da más capacidad y abre nuevos tipos de errores.

David Pereira Paz · Primera edición, octubre de 2026

En el debate público sobre agentes se mezclan situaciones muy distintas. A un consejo le basta con distinguir cuatro grados de autonomía según el daño que pueden causar y el control que requieren.

GradoQué haceCómo fallaQué control exige
1. Modelo soloRedacta, resume, clasifica y explica con lo que sabe y con lo que se le da.Se inventa cosas con total aplomo. No puede comprobar nada.Decidir qué información se le puede dar y quién ve lo que produce.
2. Modelo con acceso a herramientasConsulta datos actualizados, calcula, lee y escribe en los sistemas de la empresa.Sus errores llegan a sistemas reales, y una acción equivocada parece igual de correcta que una buena.Permisos acotados para cada herramienta y un registro legible de todo lo que hace.
3. AgenteDivide un objetivo en pasos, los ejecuta y corrige sus propios errores.Se aparta del objetivo real y el gasto se dispara. Persigue lo que se le escribió, no lo que se quería decir.Aprobación humana para las acciones importantes, límite de gasto y un entorno aislado.
4. Varios agentesGestionan procesos completos pasándose el trabajo entre ellos.El resultado es erróneo sin que ningún paso lo parezca. Consume unas quince veces más.Una persona concreta que responda de cada proceso. La responsabilidad no se reparte entre agentes.

La regla

El grado de autonomía debe ir en proporción a lo que cuesta un error, no a la ambición del proyecto. Hoy la mayor parte del valor está en los grados 1 y 2. A partir del grado 3, el control deja de ser un trámite y se convierte en lo que protege la cuenta de resultados.

Dónde es fiable hoy

La IA generativa rinde bien con lenguaje y documentos: redactar, resumir, traducir, clasificar, extraer datos de un documento, explicar un producto de software, responder a partir de la documentación de la empresa o proponer alternativas para que alguien elija. En todos estos casos hay una persona capaz de revisar el resultado, y un error se puede corregir.

Cuatro limitaciones y a quién corresponde cada una

Una lista de preocupaciones se convierte en un plan cuando cada una tiene dueño.

LimitaciónEn qué consisteA quién le toca
Del propio modeloNo distingue lo verdadero de lo falso. Inventa con soltura, arrastra sesgos y no sabe cuándo no sabe.A quien diseña cómo se comprueban sus respuestas.
De funcionamientoEl coste o el tiempo de respuesta pueden hacer inviable un uso. Y cuesta saber si la calidad se mantiene una vez en marcha.A ingeniería y a quien mide.
De dependenciaLa empresa no controla el motor. Los modelos se retiran o cambian de comportamiento o coste sin previo aviso.A quien toma las decisiones de diseño.
Legal y éticaDatos personales que salen de la empresa, propiedad intelectual dudosa, decisiones que afectan a personas y obligación de explicarlas.A una función de gobierno estable y con responsables claros.

Además, hay cosas que ninguna versión futura va a resolver, porque no son defectos técnicos. Un modelo no puede decidir qué problema merece atención, no puede responder de un resultado y no puede tomar decisiones morales: para merecer confianza hay que poder obrar mal y elegir no hacerlo.

Conviene usarla donde el resultado sea fácil de comprobar y el error fácil de corregir.

Este criterio basta para ordenar casi cualquier propuesta. Cuando comprobar es costoso o el error no tiene vuelta atrás, la empresa está asumiendo el coste de un programa de verificación, y eso hay que decidirlo sabiendo lo que cuesta en presupuesto y en dedicación de los equipos.

Empiece por la autoevaluación

Dieciocho afirmaciones, cinco minutos. El resultado le dice qué decisiones puntúan cero.

Hacer la autoevaluación